Historia de una castración
Pilu
A Marta la violaron cerca de su casa.
Eran las 4 de la madrugada de un martes, Marta
iba borracha y no llevaba bragas. El juez
no tuvo ningún reparo en considerar estas circunstancias como
pruebas indiscutibles de que la hembra había provocado al macho
y el mal bicho salió sin cargos. La única suerte que tuvo Marta
es que la borrachera le alivió el dolor de tener a ese monstruo
encima pero también le impidió resistirse con mayor contundencia.
El tío se hizo con ella, cuando la tiró al suelo Marta se golpeó
la cabeza y no recuerda cuánto estuvo semiinconsciente, sólo
recuerda oírse decir: "no me hagas esto, no me hagas esto".
El macho se despachó a gusto. La penetró anal y
vaginalmente varias veces, la mordió, la golpeó.
Marta estuvo durmiendo dos días enteros antes de poder
ir al hospital y poner la denuncia.
Marta era relaciones públicas y organizaba todo
tipo de eventos; en ocasiones le salían trabajos en
hoteles caros para gente importante. Nunca rechazaba
esas ofertas, ganaba mucho dinero y disfrutaba comprobando
que los ricos borrachos son tan patéticos como el resto de los mortales.
Un día organizó un encuentro de antiguos alumnos de la
Facultad de Derecho de la promoción de 1.970. Entre todas,
una cara le resultó conocida. Tardó más de dos horas en saber
de quién se trataba. Puso tanta atención en observarle que él
se sintió molesto y no dudó en acercarse a preguntarle:
- Disculpe señorita, ¿nos conocemos?
- No creo, usted es de otra clase social
- Vamos, mujer, no se haga la proletaria
- Le digo que no somos de la misma clase
- Tal vez quisiera conversar sobre esto más tarde
- Déjeme ver... estaré libre a las 11
- Bien, a las 11 en Castellana 83
La recogió a las 11 en punto y fueron a una suite preciosa
del Meliá Castilla. Hablaron verdades a medias y agudas mentiras,
haciéndose los interesantes y los misteriosos. El champán estaba frío,
la conversación era fluida y amena; Marta paladeaba su venganza, estaba
tan serena y atenta que empezaba a sentir prisa. El la pilló:
- ¿Qué pasa cuando callas que estás como ausente?
- Estoy acalorada, llevo todo el día con esta falda estrecha y estos malditos tacones, no puedo más
- Te ayudaré
Se acercó, le quitó los zapatos y le desabrochó la falda.
Cuando la falda cayó al suelo le besó las rodillas, recorrió sus
muslos con las manos; Marta le cogió de los hombros, le acarició
el pelo; sonreían. él se quitó los zapatos, el pantalón, la camisa;
medio desnudos medio vestidos rodaban por la mullida alfombra.
Marta se levantó suavemente:
- ¿A dónde vas?
- Necesito coger algo de mi bolso
- ¿Qué es?
- Cierra los ojos, ya verás.
Volvió junto a él y mientras le besaba el cuerpo entero susurraba:
- Cierra los ojos, vas a ver qué sorpresa, cierra los ojos, mi amor.
El estaba confiado, entregado, excitadísimo y Marta fue fría,
rápida y ágil, de un solo navajazo le cortó el pene, se levantó
sin pestañear, cogió sus cosas y salió corriendo vistiéndose
por el pasillo. Se reía para sus adentros. Se sentía tan tranquila,
tan clara y brillante que no podía dejar de mirarse en el espejo
del ascensor. En la calle paró un taxi y le indicó la primera
dirección que se le vino a la cabeza. Nadie pudo identificarla
como la agresora del juez Bautista Gómez.
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Dónde están mis estrellas
Cristina Ramírez
Soy estrella que ilumina otros mundos
desde el infinito reflejo del espacio,
donde soy la luz de un recuerdo
y el esquema de un inicio.
¿Dónde están?.
¿Dónde están ellas?.
¿Dónde están mis estrellas?.
Necesito que recarguen mis latidos
con las manos sacadas del bolsillo,
porque ofrezco luz a cambio
y amor poco conocido.
¿En dónde habitan?.
¿En dónde habitan ellas?.
¿En dónde habitan mis estrellas?
No quiero los sueños que no cumplo,
les he colgado el cartel de rebajas
para los que los prefieran
y no deban vivirlos.
¿Dónde están mis estrellas?.
¿En dónde habitan ellas?
¿Quién las tiene prisioneras?
El juego permanece incansable mientras mi espera parece perdida.
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