Deseos
Maria Ginzo, Mercedes Alonso, giusseppe, Beatriz Pages, Toni Cárdenes
Deseo que se paren los coches a primera hora, que nadie tenga que pegar bocinazos a sus semejantes.
Deseo que deje de existir la rabia que ensordece.
Deseo menos agresividad en las personas.
Deseo encontrar calma.
Calma.
Deseo paz dentro de mí, y poder contemplar el mundo desde ahí.
Deseo vivir algún día entre gente sin miedo y sin prisa.
Deseo Justicia. Que los intentos de lucha por un mundo mejor se vayan abriendo camino.
Deseo que la gente decida luchar hasta el final de sus vidas. Porque una vida que no es lucha, tampoco es vida.
Ser consciente de lo que quiero y tener la fuerza de luchar por ello.
Deseo libertad para todos, sí, para todos, libertad para ser buenos y humildes.
Deseo cambiar el mundo hasta cuando haya cambiado.
Deseo sentir que tengo tanto derecho como cualquiera de ser feliz y ser libre.
Deseo que no me duela la dureza del mundo, o sí: que me siga doliendo.
Deseo vivir una temporada larga en Berlín, y que las cosas me vayan bien allí.
Deseo viajar mucho.
Deseo que el fuego siempre me llame la atención.
Espero no dejar de aprender nunca ya sea por falta de ilusión, soberbia o pereza.
Deseo escuchar y hacer el esfuerzo, último, de entender.
Deseo que los cines sean gratuitos y los libros y los compacts y los conciertos...
Deseo sentirme más valiosa, más especial, más productiva, más útil, más imprescindible.
Deseo tomar la vida con amigos y cañitas.
Y que mis amigos mueran cuando ellos quieran.
Deseo no hacer daño.
Sonrisas. Propias y ajenas.
Deseo saber encontrar en todo momento un motivo por el que sonreír.
Deseo no perder nunca la espontaneidad y la alegría.
Deseo desear, apasionarme, ilusionarme, desbocarme, atreverme a perder el control.
Follar a menudo. (3 veces por semana)
También espero que los precios de las viviendas se vuelvan accesibles sin hacerme caer en la esclavitud de una hipoteca a 40 años.
Espero tener una casa bonita en una zona que me guste y poder ir andando a los sitios.
Deseo que mi familia siga siendo como es.
Deseo desear menos para tener más.
Deseo tener confianza en mi humanidad y en mi potencialidad.
Ser capaz de seguir creyendo en mí.
Deseo confiar en lo que soy, en lo que hago y en lo que creo.
Deseo explicar, hacer entender todo lo que siento.
Deseo abrir el alma y el corazón y desnudar todo lo que soy para entregarlo y compartirlo. Cantando, escribiendo, amando, riendo, escuchando.
Y que la sinceridad sea parte de nuestras vidas sin que tengamos reparos.
Deseo no tener tanto miedo, o creerme un poco menos el miedo que me paraliza, para sentir que estoy más viva, que no se me pasa la vida.
Que el amanecer deje de darme miedo.
Y tener valor para atraverme con lo que me aterra.
Deseo no perder la sensación de ser querido, que nadie la olvide ni se mienta en ella.
Ser muy cariñosa y que lo sean conmigo.
Deseo que me sigan amando como me aman.
Deseo que me quieran mucho y querer yo también, mucho.
Deseo amar, y equivocarme y poder seguir amando.
No caer nunca en la rutina.
Deseo valorar todos y cada uno de los instantes que vivo.
Celebrar todos los días.
Deseo seguir disfrutando de la tristeza como si esta se tratase de felicidad.
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Hasta morir
Carmen de la Rosa
Primero comienzo por tu piel, la piel de tus mejillas
redondeadas las acaricio despacio con las yemas de mis dedos primero, yendo poco a poco con las palmas de mis manos
acaricio
continúo...son mis uñas las que marcan ahora el paso cada vez más desarmado
crujientes mis uñas te arañan la cara,
desgarro
te meto un dedo en un ojo y ahora el otro y así te mantengo
latente sin fin
no pudiendo derramar ni una lágrima
empuño hacia tu vientre mis nudillos y te sacudo fuertemente
golpeo
tú atado de pies a cabeza sin poder mover ni un ápice de tu columna
estás sentado
no te hago mucho daño y te levanto suavemente tan sutil...
ahora mis rodillas puedo llevarlas de acá para allá
hasta cada rincón de tus costillas,
a tus rodillas,
sacudo
a tu vientre ya un poco ensangrentado, pero no mucho
y porqué no?? utilizo también mi cabeza que también te desea
brutal
desabrocho un latigazo sobre tu pubis con una cicatriz semiescondida que me grita
mátame!
con ese dulce y delicado cuello envuelto entre mis dos manos que te aprietan más y más fuerte hasta agotar todas mis fuerzas
y ahora ¡¡ya está!! ¡¡ya puedo escucharte!!
Me acerco al susurro de tu corazón
pero no se oye.
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