Los Héroes del 11-S
Pilu
¿Es posible eliminar el terrorismo sin practicar terrorismo?
Después de los atentados del 11 de septiembre de 2001 en Nueva York y del 11 de marzo de 2004 en Madrid, hay que señalar una vez más que ninguna causa justifica el recurso al terrorismo y que es de vital importancia que además de identificar y detener a los terroristas hay que tratar sus causas.
La conmoción que el 11-S provocó en las autoridades de numerosos estados, especialmente en EE.UU., hizo que se promulgaran leyes que definen nuevos crímenes, prohiben ciertas organizaciones, limitan las libertades civiles y reducen las garantías contra las violaciones a los derechos humanos.
Los atentados del 11-S desencadenaron la anunciada "cruzada del Bien contra el Mal", y la supuesta legitimidad de los EE.UU. para bombardear Afganistán. Cuestionable legitimidad porque no existe ningún elemento desde el derecho internacional que permita justificar el uso de la fuerza y la planificación de aniquilamiento del enemigo. La guerra contra Afganistán ha sido una forma descarada de terrorismo de estado, que viola los principios básicos del orden jurídico mundial.
La cruzada emprendida por EE.UU. contra los países del "eje del mal" no es más que la continuidad a una guerra permanente que cumple ya cien años de intervencionismo. Recordar los continuos bombardeos que en los últimos años han sufrido Afganistán e Irak. Recordar los más de 10 años de embargo económico contra Irak y las consecuencias que ha tenido sobre la población civil (en el año 2000 cada ocho minutos moría un niño irakí como consecuencia del embargo). Recordar el silencio que aún hoy mantiene EE. UU. frente a los asesinatos de palestinos. Señalar el asesinato de Ahmed Yassin, líder de Hamas, a finales de abril de 2003 cuyas consecuencias no estamos en capacidad de preveer. Recordar Somalia y Libia.
Es importante mostrar que el control de las zonas ricas en petróleo, el aumento del gasto militar y el refuerzo de la "seguridad" son los verdaderos objetivos de las guerras de principios de siglo.
Primero: El petróleo. Se puede buscar en un mapa dónde se sitúan las principales rutas petrolíferas y se encontrarán las bases militares estadounidenses y las guerras que han provocado: Irak, Chechenia, Kurdistán, Georgia, Yugoslovia, Macedonia, Afganistán.
Segundo: El aumento del gasto militar. Después de los atentados del 11 S el Congreso de los EE. UU. ha concedido cuarenta mil millones de dólares suplementarios para el ejército. Tres años después John Le Carré afirma en una entrevista: "Creo que si dedicásemos una fracción de lo que gastamos en guerras a mejorar las condiciones de vida, de trabajo, de salud, de educación de una serie de países, eliminaríamos el problema en una generación (...) La maquinaria norteamericana exige además que todas las guerras se personalicen, así que Sadam Husein y Osama Bin Laden son "el eje del mal" que hay que atacar. Pero nunca se dice que el hambre, la intrusión industrial, la inestabilidad de la población rural o la falta de agua lo sean".
Tercero: La "seguridad". El presidente George W. Bush firmó el 13 de noviembre de 2001 un decreto que instauraba tribunales militares especiales para los extranjeros y creó el penal de Guantánamo. Los prisioneros que están en Guantánamo, según Johan Steyn, serán juzgados por tribunales militares. Esto quiere decir que los prisioneros no podrán solicitar el habeas corpus, y que el ejército actuará como interrogador, fiscal, abogado, defensor, juez, e incluso como verdugo.
Estas y otras medidas, insólitas en tiempos de paz, sirvieron de modelo a otros países que se apresuraron a endurecer sus leyes sobre seguridad. Ignacio Ramonet se pregunta: "Tradicionalmente poco sensibles a las violaciones de los derechos económicos, sociales y culturales, las grandes democracias colocaban hasta ahora la defensa de los derechos políticos en primer plano de sus preocupaciones. ¿La obsesión antiterrorista las llevará a renegar de esa exigencia fundamental? Al decretar el estado de excepción como norma, y al erigir a la policía como figura central del sistema, ¿las democracias no se están suicidando ante nuestros ojos?".
Este contexto de guerra contra el terrorismo supone un panorama sombrío para los derechos humanos que como Heracles deberán realizar numerosos trabajos y difíciles empresas para su defensa. Estos son sin duda los héroes del 11-S.
Fuentes
- COLLON, Michel. Opinión. Kale Gorria, nº4. Octubre 2001
- COMITÉ de Solidaridad con la Causa Arabe. Calendario año 2000
- KALE GORRIA. "El verdadero rostro del terror USA. Cien años de intervencionismo”. Kale Gorria, nº4. Octubre 2001
- LE CARRÉ, John. El País Semanal. 9 mayo 2004
- MONSIVAIS, Carlos. "Los lugares comunes sobre la tragedia". El Mundo. 21 septiembre 2001
- PETRAS; James. Entrevista. Kale Gorria, nº4. Octubre 2001
- RAMONET, Ignacio. "Antiterrorismo". Le Monde Diplomatique. 14 marzo 2004
- STEYN, Johan. "Un fallo monstruoso de la justicia". El País. 28 noviembre 2003
- VARIOS AUTORES. "Los bombardeos contra Afganistán son, además de ilegítimos, ilegales".
www.nodo50.org/paremoslaguerra/pastor.htm.
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El Corazón de la Novela
Pilu
Le gustaban los aeropuertos. Se pasaba las horas mirando los
paneles de llegadas y salidas como si fueran sus propios
destinos. Jugaba a imaginarse viajes a una de esas ciudades
como si ya hubiera estado allí y su viaje mental
fuera puro recordatorio.
A veces recorría el aeropuerto de punta a punta recogiendo
los objetos que otros olvidaban, los examinaba buscando el rastro
de las posibles propietarias, pensaba en el viaje que hubieran
hecho de no haber sido olvidados, abandonados. Se transportaba con
ellos a la maleta del viajero olvidadizo y recorría en ella el mundo.
Le gustaba ir al aeropuerto. Se dejaba embadurnar por su
atmósfera sentimental, de la emoción de los que se van,
de la ansiedad de los que esperan, de la pena
de los que se quedaron.
El aeropuerto era, sin duda, el mejor lugar donde pasar
sus días libres.
Que Germán Julibrisin naciera en Sevilla no es sino una
anécdota más en su azarosa vida. Sus padres visitaban Sevilla
con un vertiginoso tour por toda la península desde Alemania.
En una semana visitaron Toledo, Avila, Granada, Córdoba y Sevilla.
Sevilla era el último destino y Germán se adelantó a
la fecha de su nacimiento, tal vez embriagado por el
olor a jazmín que en los meses de abril y
mayo inunda la ciudad. Sus padres decidieron entonces alargar el
viaje estableciéndose en Sevilla durante más de un mes.
A todos les pareció estupendo. Germán manifestó su alegría de
nacer en tierras sevillanas con un excelente apetito. Su madre,
gran emprendedora, encontró un negocio que llevarse de vuelta a
casa, y su padre aprendió a amar el flamenco.
Mucho se ha hablado del negocio que Alberta comenzó en
su ciudad natal. Alberta regentaba una cervecería que había heredado
de sus abuelos, el local funcionaba bien pero empezaba a
estar harta de los excesos de los amantes de la
cerveza. Después de su viaje a España, lo convirtió en
“La Casa del Tomate”, donde además de beber cerveza, se
podía degustar típicos platos de la gastronomía española cuyo ingrediente
principal es el tomate: gazpacho, salmorejo, pisto, sopa, salsas, mermelada...
La idea funcionó de tal manera que ese mismo verano
organizó un taller sobre cómo cocinar con tomate y poco
después un concurso gastronómico que el tiempo heredó con su
nombre: Concurso Gastronómico Alberta.
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Ese no es mi padre
Clarisa
Me mentiste mil veces
Hiciste que creyera en ti,
Como una ingenua.
El redentor de los mártires, te embanderaste
El que trajo a los exiliados, y el que exilió.
Todo eso me dijeron, pero no eres mi sangre.
Tú no sabes de ausencias, ni pérdidas,
Tú no eres mi padre.
Te vendiste al mejor postor.
Saliste al balcón dando voces
y te retiraste por la puerta de atrás
No eres mi padre, no compro tus mentiras, ni las de tus secuaces.
Discurso moralizante das en
cuanta oportunidad tienes.
Pero yo también poseo lacayo,
Y hoy y siempre te digo
No eres mi padre
Ni de la democracia.
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Zibarita
Cristina Ramírez
Acuánimo malestar de síntrope interrumpida,
ansiosa enfermedad de postulas carcomidas.
La hormiga vuela alto,
también lo hace el pato
en mistera ocasión trempida.
Zumba, zumba, zumzumba, zumba,
zumba, zumzumba, zumbón.
Esperpento de extrema terminación en ita,
la manuobra acantilada de las termitas,
ansiosa, la lluvia bebe,
también la pluvaridad
en lagos de la mañana maldita.
Socialdemócrata unidad productiva,
cúantica omitida en mis poemas.
Filosofía escrita en etrusco,
maldición en lengua escondida.
La productividad del sector terciario abandona
la auspicacia trentada en suspiro económico.
Lloran las monedas,
también los billetes
en cúmulo de extrañas diserciones.
Zumba, zumba, zumzumba, zumba,
zumba, zumzumba, zumbón.
Zibarita la zurda que zambaló
en la acacia de las mandrágoras.
Zumbó.
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