Indice de los textos de la quincena:
Bob no sabía si había estado en la montaña de los estropajos usados o si lo había soñado, no sabía si bailó con la perfección, o lo soñó y lo peor de todo es que no sabía si se había enamorado de un sueño, o de alguien de verdad.
Ante la duda, decidió ampliar sus expectativas de vida. Decidió continuar su baile en sueños, y su vida de vividor buscavidas y solitario el resto del día.
Porqué tenía que ocurrirle aquello, ¡él sólo quería rascarse!. Dejó de imaginar para no recordar que le habían abandonado, y ahora que se estaba portando bien, ahora alguien cruel quería hacerle dudar sobre si había soñado o no, ¡peor!, ahora quería estar para siempre imaginándose en un único momento que no sabía si era soñado. Lo único que le consolaba era que no sabía si soñar era igual de malo que imaginar, y de serlo , ya le daba igual, ya no podían empeorar las cosas...o al menos eso creía.
Ahora Bob era un infeliz, porque quería dormir todo el día. Y al despertar pensaba todo el rato qué cosas soñaría, y luego, llegado el momento, se le estancaban los sueños. Sus sueños eran un mar de deseos totalmente opaco y en calma chicha.
Así que Bob fue a hacerle una visita a una vieja amiga suya, para que lo hechizara, y pudiera vivir soñando el resto de su vida. Cogió el poco aliento que le quedaba y se dirigió a casa de la Araña Maraña.
Su amiga, una vieja araña dueña de un hotel-hormiguero, que pasaba los días rodeada de vodka y nicotina, le advirtió que, si ahora era infeliz, no podría ni imaginarse lo que sufriría más tarde. Y también le dijo que además de hechizo del sueño, era pócima busca talentos. La mayoría de la gente que lo prueba, dijo, descubre su absoluta mediocridad, porque esta pócima hace los sueños públicos. Los proyecta y se ven y oyen. Y supongo, dijo, que quien vuelva a despertar -nadie lo ha hecho aún - sería parte del subconsciente colectivo. Hay gente que se pasa la mayor parte del día viendo esos sueños. Jeje, no sé que es peor, que todo el mundo sepa lo que sueñas, o descubrir que gracias a ti la gente ya no sueña, dijo con su voz cascada por la mala vida, ya que la mayoría de los sueños que se proyectan por aquí son de segunda mano, y en lugar de dar ganas de hacer cosas, dan ganas de dormir más .
Entre risitas diabólicas, su amiga la araña le dio la pócima, y Bob, después de pedirle una habitación con cama por tiempo indefinido, e instalarse en esta, se la bebió de un trago, y durmió.
Y lo primero que vio fue que estaba de nuevo en el bosque de los estropajos usados.