Primera Quincena de Mayo de 2005

Indice de los textos de la quincena:

aire y luz y tiempo y espacio
Charles Bukowski

ya sabes, la familia, el trabajo,
siempre ha habido algo
en mi camino
pero ahora
he vendido mi casa, he encontrado este
sitio, un estudio grande, tienes que ver qué espacio y
qué luz.
por primera vez en mi vida voy a tener un sitio y tiempo para
crear.

no, hijo, si vas a crear
crearás aunque trabajes
16 horas diarias en una mina de carbón
o
crearás en un cuarto pequeño con 3 niños
mientras no cobras más que
el paro.
crearás como parte de tu mente y de tu
cuerpo
destrozados.
crearás ciego
mutilado
demente,
crearás con un gato subiéndote por la
espalda mientras
la ciudad entera se estremece ante un terremoto, un bombardeo,
una inundación, un incendio.

hijo, aire y luz y tiempo y espacio
no tiene nada que ver con la creación
y no crean nada
salvo, quizás, una vida más larga para
encontrar nuevas
excusas para no hacerlo.
Contradicción
Clarisa Vitantonio


antes solía quejarme quieta
antes solía ver ciega
antes solía dormir despierta


después deseaba salir entrando
después deseaba volar caminar
después deseaba saltar estancada
A ella
Clarisa Vitantonio

Las manchas de la mano
dejan el aliento quebrado
el soplo de vidas ardiendo.
manojo de cortes punzantes
traspiés de pensamientos
a lo largo de minutos
tras minutos, acarician la
paciencia solitaria.
las manchas de la mano
que tanto te empeñas en
borrar, en ocultar.
esas que buscaron a los
muertos vivos, pelearon
por la verdad. se quemaron
entre camisones y biberones
de honestidad / lealtad.
palpan los ojos claros
de la mañana mojados por
el agua fría de la realidad
Bob, El Escarabajo Pelotero Que Quería Morir: Capitulo III: Bob En El Bosque De Los Estropajos Usados
Aída Márquez

Bob no sabía. No sabía si era un sueño o no su pequeño baile con la perfección, pero sabía que quería soñar con lo que soñaba. Y de algún modo sospechaba que la protagonista de sus sueños era eso que le iba a hacer héroe, montaña, y hogar.

Así que Bob empezó a soñar en la habitación de su amiga la araña maraña le cedió para dormir indefinidamente. Tuvo que pagar algo, claro, era su amiga, pero también era una araña. Así que debía cobrarle. Si en tres semanas no había vuelto del sueño, entregaba su cuerpo de aperitivo para la fiesta de cumpleaños de la hermana de la araña, Trudis, la de las patas impares.

La Araña Maraña, se compró un hocico y se convirtió en piraña.¡que te parece!. Vivía tan celosa de sus posesiones, que su nariz, larga y respingona , acababa con la forma de la llave que abría todo lo que hubiera de valor en su hormiguero burdel.

Le dejó tumbadito patas arriba bajo un filtro de sopor azul. En seguida cerró los ojos, aquel azul flambeado era insoportable, y se durmió. Lo primero que vio Bob fue el bosque de los estropajos usados. Estaba tumbado boca arriba, sobre estropajos usados de todos los colores gastados que existen. Se desperezó un poco, se rascó las antenas y echó una miradita al cielo.

Vio que era exacto al suelo que pisaba. Estropajos de todos los colores gastados. Y era muy extraño. Porque estaba en una esfera de estropajos usados, y todo era de colores gastados. Todos. Gastados.

Si el horizonte era de estropajos, nunca podría llegar a la montaña de los cristales rotos. Así que Bob se puso a cantar un blues desgarrador, y le empezaron a caer estropajos usados en la cabeza. Así que Bob se puso a correr, sin dejar de cantar. No dejaban de caer estropajos, y cada vez había más cielo y menos suelo, y el blues se convirtió en un tango, con la misma letra, y los estropajos se convirtieron en cristales, y pasó que entre el ritmo del tango y que le pinchaban los cristales en las patas, empezó a bailar con gusto y con acierto y como los escarabajos peloteros no tienen espalda para bailar tango, estaba creando su propio estilo, el tango pelotero.

El tango pelotero sobrevivió a este momento, incluso se puso de moda en los garitos de bichos de salón, pero eso es otra historia.

E igual que cambió el cielo, y cambió el suelo, su soledad se convirtió en virtud, y desapareció al encontrar pareja de baile. El tango pelotero le salió de algún lugar dentro de algún lugar que él o no tenía o no conocía antes de sí mismo. Estaba tan concentrado en todo y en nada, que era todo lo que hacía, y hacía todo lo que era. Qué sensación. Y de repente, allí estaba, bailando con la mantis religiosa. Era feliz. No por estar enamorado, no estaba muy seguro de que eso fuera bueno, sino por saber que estaba enamorado y de quién lo estaba.

Mes de Abril
Beatriz Pagés

Sin testigos reconocibles, Bárbara caminaba decidida por la calle bajo el sol, el pelo más corto que la ultima vez que la vimos y un tetabrick de vino en la mano.

Imagino que una pequeña parte de ella se dirigía hacia un cuaderno azul en el que desde hace tiempo ha vomitado historias de una ciudad.

En realidad, estas líneas sólo tratan de hablar de un diminuto gorrión que tumbado boca arriba a la sombra de una marquesina de autobús no podrá escribir más.

Un Cruce
Beatriz Pagés

Siento que pase lo que pase en nuestras vidas, seremos parte de un mismo camino, único, mágico, lleno de verdes y frondosos árboles centenarios que desprenden un dulce olor a humedad, de poemas de no se sabe que autor escritos para nosotros en las paredes, de sonrientes arrugas que crecen en cada amanecer, de tiempos nubosos, de colores que dejan de ser imposibles...

Puede que consigamos algo distinto de lo que ya tenemos, pero siento que en muchas ocasiones no habrá algo parecido al miedo convertido en guiño al dar un abrazo, a esos momentos en los que llenamos los bolsillos de locuras que resultaron ser nuestras miradas….

En realidad lo que respiré esta mañana al abrir los ojos, fue que definitivamente el cielo no se toca únicamente al volar.

Soy, y estoy rodeada de azul.

Kyrla
Aída Márquez

Kyrla era alta fina rayada y odiaba fumar.

Tenía los ojos llenos de la enormidad que da tener tamaño y no tener forma.

Tenía los ojos tan grandes y tan limpios que no podían coincidir con la mirada de nadie.

Su cabeza tenía forma de sonrisa sana, pero con el contorno en sierra a ratos. Y los ojos tenían forma de charco sin fondo.

Una vez le pasó una cosa que la puso muy triste. Tan triste que se quedó sin cuerpo, y ahora es un montón de rayitas que acaban en algún lugar formando su contorno. Y cuando camina parece todos los colores del mundo codificados.

Como un código de barras de algo que es todo corazón.

Kyrla nació con el don de comerse los problemas de los demás con los ojos. Seguía la dirección que señalara cualquier mirada triste, y al llegar al final, se comía el problema y lo guardaba en su retina.

Nunca había tenido problemas, porque no había nada que le pareciera un problema, salvo ver a alguien triste.

Para la gente los problemas son como el agua sólo porque o resbalan o ahogan... incluso porque se puede nadar en ellos. Pero a Kyrla devorar los problemas de los demás le quita la sed.

Una vez discutió con sus padres y sus padres se convirtieron en un problema para ella por un instante. Justo en aquel instante la miraron a los ojos y los devoró con su mirada.

Desde entonces sus ojos son un charco sin fondo.

Ludo, el hermano pequeño de Kyrla, lloró mucho cuando vio que sus padres no estaban en su hogar. Kyrla le explicó lo sucedido, y Ludo la miró a los ojos, dispuesto a nadar en aquel charco para sacarlos de allí. Pero no le dio tiempo. La mirada de Kyrla le convirtió en un espejo, porque su problema era haberse comido a sus padres , y el problema de Ludo era que se los había comido.

Desde entonces Kyrla camina hecha de rayas de colores tristes y empañados. Va con un espejo cargado a la espalda, porque no se atreve a mirarlo, y con sus padres atrapados justo detrás de su mirada. Deambula y fuma continuamente. Odia fumar, pero aunque ya no mira a nadie a los ojos dice que prefiere asegurarse y caminar envuelta en su caparazón de humo.

De todo lo grandes que son sus ojos, desde fuera solo se ve la línea de su tristeza.

Camina buscando algo que le haga llorar y desatasque su mirada.