Recomenzamos en el 2006 la publicación de la revista N'Clave que lleva ya 3 años de andadura,
pero a partir de este mes pierde su carácter quincenal para ser mensual debido a la dificultad
de mantener al día estas páginas en períodos de alta actividad.
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Clave53
Que la distancia es el olvido, es relativo cuando se va a recoger una carta que tira de la soga de los recuerdos. Te revuelve la tripas y hasta el momento en que no la abres sólo hipótesis de qué contendrá alimentan la imaginación.
La noche anterior había un papel certificado de correos para que fuera a retirar una carta que me había llegado desde el extranjero, así lo hize por la mañana con el paraguas en la mano y la radio en los oídos. La música acompaña y aisla en la ciudad.
Tenía la certeza del contenido, pero me podía encontrar con sorpresas. Salí del edificio mirando a la Cibeles: ahí impoluta bajo la lluvia. Desapareceré seré huesos y polvo y ella seguirá en el centro de la avenida.Me voy y mis circunstancia allí y aquí. La distancia no es el olvido, y el tiempo no calma el dolor y los hechos. En estos años están cambiando los papeles. El azul del cielo sigue tan diáfano y a veces no lo veo, no lo escucho. Siento cuando se avecina la tormenta con esos nubarrones que tapan la claridad. Y dejo que las gotas golpeen como latigazos en la cara, te hace darte cuenta que todavía respiras palpas que el mundo está hecho de cartas que vienen y van que te cuentan de sentimientos que crees que se repiten que es un espiral sin salida al exterior. Y lo peor que no hay salida de emergencia. Subí la calle hacia Plaza Callao con la música en los oídos. Con los oidos de añoranzas de la infancia que iban y venían como un flashback. ¿Y ahora en qué cajón los guardo?. Los muertos salen uno a uno del cementerio, hacen reuniones se llaman se rien lloran se consultan y critican. Sentada en medio de ellos oigo el murmullo del tiempo, de los sinsabores y uno a uno se sientan y beben café amargo. Y una carta y un sobre y una vida. Y la historia se repite y llora y cae la lluvia y la ciudad cambia la fisonomía y se convierte en una gran cueva de seres aislados que comparten acera. Y ese día era crisposo en el corazón temblaban los tendones y la cabeza galopaba a pelo entre dos mares y un río.
Se seca la humedad ... la tinta en el papel ... las tapa del buzón.
Bob llevaba unos 10 minutos caminando, fantaseando sobre lo heroico de morir por amor, cuando el cielo se tiñó de rojo, y a unos metros apareció la mantis apoyada sobre un árbol con un brazo estirado, mientras con el otro brazo, enfundado en un guante que le llegaba hasta la tercera inflexión de la pata, fumaba.
Bob se acercó tímidamente a ella. Bob no fumaba, y aquel olor...cuando le pareció que la distancia estaba bien, muy serio,le dijo:
-te amo desde el primer momento en que bailamos sobre cristales rotos. me preguntaba si tu corazón está ocupado.
-si yo fuera un rancho, se llamaría tierra de nadie.-la mantis era un poco peliculera, que le vamos a hacer.
-ah. ¿y tu corazón?
La Mantis puso los ojos en blanco, como dándole por perdido, le cogió de las antenas, y le hizo un escarabajo feliz. 30 segundos después, así son los insectos de apasionados, Bob, dando por sentado que estaba muerto, abrió los ojos mientras sonreía y pensaba que morir no estaba tan mal.
-te ha gustado
Bob, sobresaltado, se giró y vio que quien hablaba era la mantis. Claro, dijo Bob tartamudeando.¿no me comes?.Ella se echó a reír.
-comprendo...verás. No es por hacerte un feo, pero no te voy a comer
-¡por que!.
-estoy empachada.
-¿como?.
-eres el quinto de hoy.
No se le ocurría nada peor que aquello. Se sentía algo mareado. No iba a morir por amor. ¡el quinto!. Nadie se creería que había conseguido estar con ella, ¡estaba vivo!. Nadie le iba a creer , y si volvía se reirían de él por perdedor, a no ser que dijera la verdad, y entonces le tomarían por mentiroso y luego por perdedor. Pero Bob no sabía mentir. No podía volver a una vida tranquila, antes, nadie le conocía, pero ahora no le dejarían en paz. Le iba a dar algo
- me va a dar algo- dijo Bob.
Bueno, y esta es la historia de porqué Bob quiere morir. Puede que os lo halláis encontrado y no lo sepáis, o que os lo encontréis. Quien sabe. Sólo sé que Bob anda por ahí intentando morir. Bob quiere morir porque no le mataron. Y punto pelota.